En la alimentación animal, es muy importante cuidar la aportación de proteínas. Una forma de suministrárselas es utilizando harina de pescado. Esta harina se hace triturando y desecando pescados enteros o restos de pescados de buena calidad desechados por la industria transformadora. Una vez triturado, el pescado se cuece a un mínimo de 100º. Después se prensa y se centrifuga, para retirar aceites. Por último, se seca, para eliminar la mayor cantidad posible de humedad.

Dado su interés para la alimentación animal, la demanda de este producto ha crecido de forma notable en los últimos años. La expansión de la acuicultura ha contribuido a la consolidación de esta industria. Esta encuentra en ella una fuente constante de materia prima de buena calidad. Así, según datos de la FAO, la producción mundial de harinas ha pasado de unos 120 millones de toneladas hacia el año 2000 a más de 160 millones de toneladas para 2016.

De qué pescado se hace la harina

Para producir esa cantidad de harina, se utilizan especies pelágicas muy diversas, pero, sobre todo, especies que el hombre no consume, como la anchoveta. Otras sí son habituales en la alimentación humana, como los jureles o caballas y sardinas. Sin embargo, estas son especies muy abundantes y de valor económico relativamente bajo.

Generalmente, se emplea pescado azul, rico en grasas. Sin embargo, un porcentaje de la harina se produce a partir de desechos de pescado blanco, como la merluza o el bacalao, siempre que su contenido en aceites sea bajo.

Beneficios del consumo animal de pescado

Para los animales, la harina de pescado es un nutriente muy valioso. Les aporta una gran concentración de proteínas de alta calidad. Además, al estar hecho con pescados ricos en grasas, también aporta ácidos grados omega-3, DHA y EP.

Gracias a las proteínas (especialmente al triptófano, a la lisina o la cisteína) los animales desarrollan mejor su organismo (sobre todo, los tejidos musculares). También se crían más fuertes, ágiles y saludables. Por su parte, las grasas saludables contribuyen a que el animal tenga un mejor estado general de salud. Con beneficios claros sobre la circulación sanguínea y tonificación cardíaca.

Por último, la harina de pescado es fuente de minerales. Resulta, especialmente, rica en fósforo y también contiene calcio y altos niveles de vitaminas (sobre todo, A, B, B12 y D). Por tanto, constituye un alimento equilibrado y de alto rendimiento energético para los animales.

Con estas cualidades, se explica fácilmente lo extendido que está su uso en la cría de todo tipo de animales. Por ejemplo, en las ganaderías de vacas lecheras, contribuye a incrementar la producción de leche hasta en dos litros diarios por vaca. Además de mejorar su contenido en proteínas. En el caso de las ovejas, se ha demostrado que mejora su fertilidad; mientras que, en los cerdos, estimula su crecimiento.

Por tanto, con la harina de pescado estamos ante un ingrediente fundamental para equilibrar y enriquecer las dietas de los animales, tanto de los que se crían para la producción de alimentos como en el caso de los de compañía.